Tejer Socialmente

¿ Ha habido un boom de hacer punto en los últimos años o sencillamente los tejedores hemos salido del armario?

Si bien es cierto que tejer se ha puesto de moda ultimamente, no es menos cierto que las mujeres y hombres que tejiamos de toda la vida hemos aprovechado las redes sociales para tomar las calles y dejar atrás la mesa camilla.

Al menos aqui en España tejer estaba asociado a esa mesa camilla de la salita, a tradiciones orales, a ese «dirigir la labor» que reunia en la sobremesa distintas generaciones, a vecinas y amigas para entretener el tiempo.  No nos engañemos desde la irrupción de la Tricotosa, allá por  la epoca de Cuentame, tejer se convirtió en un pasatiempo, una alternativa a la siesta. Esa maquina de tejer semiautomática  se popularizó en muchos hogares españoles,  llenando de ruidos las salitas y los pasillos. La posesión de una tricotosa permitia a la dueña desarrollar un pequeño negocio casero. De manera que quien no tenía tricotosa podía comprar sus prendas a alguna conocida.

La tricotosa que se las prometia muy felices y que iba quitando protagonismo a la mesa camilla dentro de la salita estaba a punto de desaparecer. La universalización de las cadenas de ropa rápida en los noventa, las implantación de modas fugaces globalizadas y las tiendas chinas de ropa lowcost a la vuelta de la esquina acabaron por conseguir convercernos de que necesitabamos mas cantidad de ropa, mas barata y por supuesto de peor calidad. Pero que mas da que la ropa sea mala si el año que viene no se va a llevar…

Con este planteamiento esta claro que tejer a mano una prenda no puede ser rentable.  Unos ovillos de lana buena probablemente cuesten mas que un jersey confecciónado en el tercer mundo o en un pais en vias de desarrollo. Si además pretendes venderlo y cobrar  por las horas dedicadas a tejer una prenda descubrirás que nadie, o casi nadie, esta dispuesto a pagar un precio justo por tu pieza de artesanía.
Así que tejer quedo relegado a un hobbie, a un pasatiempo , la funcionalidad de las prendas tejidas quedo en un segundo plano y las tejedoras se quedaron  en sus casas escondidas.

Entonces llego la internet… Y se abrió un nuevo mundo para nosotras. Al principio se trataba simplemente de obtener más información sobre puntos tecnicas o patrones en webs. Descubrimos que en otros lugares con mas tradicion lanera, como Alemania o los paises nórdicos, o con más veneración a los hobbies,  como Estados Unidos, la situación era bien distinta. En primer lugar había lanas donde elegir, incluso habia lana cien por cien lana, ademas de algodones, alpacas, sedas en grosores y efectos que ni podiamos imaginar. Y un sin fin de hilaturas singulares. Existían unos libros con patrones con los que tejer prendas que no te avergonzaria llevar puestas por la calle. Cursos y clases…En definitiva existía una cultura lanera.

Llegaron despues los blogs, y descubrimos,casi con pudor, que podíamos conocer mas detalles de la vida tejedora de una americana de Wisconsin que la de nuestra prima de Albacete.  Aun no conociamos gran hermano y el supuesto placer de mirar colectivamente por una rendija la vida privada de los demas.

Llegaban los foros, las listas de correos, comenzamos a intentar imitar a las americanas y asi nació la Tertulia de Madrileña de Punto. El primer grupo de tejedoras en publico de Madrid. A cuya primera reunión asistimos dos, una chica alemana que me enseñó a tejer calcetines y yo. Despues de un par de encuentros conseguimos convertirnos en tres , y en ese número se quedo la tertulia durante los primeros meses de vida. Pero era emocionante,  eramos desconocidas que nos habíamos conocido a traves de internet a las que solo unía nuestra pasion por el punto, sacábamos nuestras agujas de debajo de la mesa camilla y orgullosamente tejiamos en público.  Nos costaba encontrar un local donde tejer sin humo pero al principio eso ni nos importaba. Eramos diez años mas jovenes, bebíamos cerveza y cerrabamos los locales mientras compartiamos nuestros descubrimientos tejeriles de la semana. Era un pequeño paso para la humanidad pero un gran paso para nosotras, habíamos salido del armario.

Luego llego la web 2.0, llego Ravelry, Facebook, Twitter, Pinterest e Instagram y no se si la vida en general se hizo mejor o peor, pero para las tejedoras se hizo mucho mas bonita. Nuestros muros y timelines se llenaron de colorido, de obras maestras tejidas punto a punto, de grupos de tejer en público, de maravillosas iniciativas tejeriles solidarias, de yarnbombings fantasiosos, de quedadas multitudinarias. De una manera u otra nuestra vida se lleno de punto. De punto y de gente maravillosa que teje, teje y reteje.

Son buenos tiempos para las tejedoras, si aun no lo has probado sal del armario, hazte una cuenta en Ravelry, postea una foto de tu labor en Facebook, asi como el que no quiere la cosa, y verás como tu vida tejeril cambia para siempre.

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